La recogida de animales abandonados nunca debería quedar en manos de empresas privadas que solo buscan lucrarse a costa del sufrimiento animal.

Cuando caen en sus manos, a los animales solo les espera penurias, hambre y un trato indigno. En el caso de Maikan un dato terrible, 5 comederos para unos 60 cheniles, viendo la extrema delgadez es más que evidente que no comen todos los días.

Maikan tuvo un perro con las dos patas rotas tirado en un chenil sin atención veterinaria, claro, si gasta en eso gana menos dinero.

Cobran por ese servicio, pero cuanto más reducimos gastos en bienestar animal, más dinero se gana. Es vergonzoso que los ayuntamientos contraten a estas empresas, las sociedad cada vez es más sensible con el sufrimiento de los animales y no quieren este tipo de empresas.